Cuando una
persona empieza en el mundillo de las apuestas, a no ser que haya tenido la
prudencia de investigar un poco previamente, generalmente queda hipnotizada por
las chiquicuotas de favoritos. Por ejemplo, Barcelona, Madrid, Bayern, los
Manchesters, Chelsea...y se dispone a aprovechar el "regalo" de la
bookie y apostar a favor del "grande".
Ya hemos hablado de ese error en otras entradas. Básicamente se trata de que si apostamos al
equipo muy favorito "a pelo", sin considerar si realmente el precio
que nos ofrece la casa es suficiente, sin duda a la larga iremos
perdiendo nuestro bankroll, ya que estamos entrando en el largo plazo ganador de la casa de apuestas. Y lo que es peor,
seguramente al principio no nos daremos cuenta, ya que al apostar a cuotas muy
bajas, probablemente al principio tendremos una serie de aciertos que nos
producirán una falsa sensación de seguridad
en nuestro sistema de apostar.
Hoy toca hablar
del que para mí es el error "número dos" en la fase de aclimatación
del apostador. Cuando este jugador se da cuenta de que apostando siempre a
grandes favoritos pierde más unidades de las que gana, se decide por un
sistema, ahora sí, infalible.

